Cirugía de Broström para inestabilidad crónica de tobillo.

La cirugía de Broström está indicada en la inestabilidad crónica lateral de tobillo, debido a la ruptura o mal estado del ligamento lateral externo del tobillo.

Inestabilidad crónica lateral de tobillo:

La actividad deportiva de competición lleva al cuerpo humano a alcanzar límites fisiológicos y funcionales de las estructuras que lo componen.

El tobillo es una articulación muy móvil y sujeta por una potente red de ligamentos.

El esguince más común es el del ligamento lateral del tobillo que se produce en un mecanismo de inversión o cuando en vez de apoyar la planta del pie, se apoya la parte externa y el tobillo se dobla hacia fuera.

Para el tobillo, el ligamento más afectado es el peroneo astragalino anterior (LPAA), seguido del peroneo calcáneo (PC) y el peroneo astragalino posterior (LPAP).

Dentro de la clasificación de los esguinces se distingue la distensión, rotura parcial o total, grado 1, 2 y 3 respectivamente.

En algunos casos por mala curación en otros simplemente porque la reparación falla se acumulan esguinces de grado 1 y 2 que dan lugar a una inestabilidad crónica lateral de tobillo y se opta por la cirugía.

Cirugía de Broström:

El objetivo de la cirugía de Broström es reparar el LPAA, mediante la sutura de los restos del mismo y anclarlos al peroné para recuperar su funcionalidad.

Existen diversas técnicas, ligamentos o tendones de otras estructuras para suplir la función del LPAA en caso de que éste no se pueda suturar.

Además, el cirujano puede hacer una incisión en “J” o “C” desde la que reparará los ligamentos.

Fisioterapia en la cirugía de Broström:

Primera fase: 0-4 semanas.

Lo primero será inmovilizar el tobillo mediante bota Walker y hacer las curas para la cicatriz del mismo, este proceso dura entre 2 y 4 semanas.

Se puede hacer movilizaciones de cadera y rodilla, así como ejercicios en cadena cinética abierta de ambas articulaciones con el fin de evitar atrofia de los músculos.

También se pueden poner corrientes de electroestimulación con el mismo fin.

Respecto al tobillo se recomiendan ejercicios isométricos o dinámicos de flexores y extensores de los dedos y el resto en reposo para que la cicatriz se cierre.

Segunda fase: 4-8 semanas.

Con las grapas retiradas se inicia el tratamiento de la cicatriz con masaje y radiofrecuencia para evitar adherencias

Se inician los ejercicios isométricos de tobillo, siempre vigilando que la cicatriz esté bien cerrada, se pueden iniciar ejercicios dinámicos de tobillo en flexión, extensión, rotación interna y externa y aducción y abducción.

La carga será progresiva y empezará con el pie en suelo sentado iniciando la flexión de tobillo para ir ganando fuerza en musculatura de sóleo y gemelo.

En esta fase es muy importante la aplicación de Radiofrecuencia para la revascularización del ligamento.

También la electroestimulación tanto para la recuperación muscular como para la estimulación del ligamento.

Paulatinamente se retirará bota y muletas y el paciente podrá andar sin necesidad de otras ayudas.

Tercera fase: 8-12 semanas.

Una vez iniciados los movimientos dinámicos, sin dolor, se utilizan resistencias externas como bandas elásticas en los movimientos laterales de tobillo.

El propio peso en la flexión plantar, primero a dos piernas y luego sobre la pierna operada.

Se iniciarán ejercicios de propiocepción primero a pata coja y luego en superficies inestables.

En caso de atrofia de la musculatura se combinará electroestimulación con ejercicio activo

Para la fase final se combinará electroestimulación de peroneos con máximo estiramiento del ligamento en inversión para mejorar al máximo la tensión que pueda soportar.

En este momento previo a estudio con EMG superficial para poder evaluar descompensaciones se inicia el trabajo con pesas.

Finalmente los ejercicios de skipping y cinta de manera paulatina para que el paciente pueda volver a correr y a la actividad deportiva.

 

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